La ballena no esperaba al visitante que estaba a punto de entrar en su habitación, estaba convencida que ya todos se habían ido y se habían olvidado de ella.
“¿Qué te pasa?”, escuchó decir la ballena mientras la puerta se cerraba. Se sorprendió al ver que no había nadie detrás de esa voz, sólo la voz.
“¿Qué qué me pasa? ¿Cómo puedes no saberlo si has conseguido dejar entrar a tu voz en mi habitación?”. La voz no se sorprendió de la pregunrespuesta y siguió avanzando.
“¿Cómo te llaman?”
“¿Sabes cuál es el problema? Que a mi no me llama nadie, no sé cómo me llaman, o cómo me llamarían si me llamaran”,
“muy bien, y entonces ¿a qué respondes?”
“a casi nada, me gusta el silencio”
“y ¿Por qué me has dejado entrar?”
“eres sólo una voz, ¿no?”
“Puedo ser lo que tú quieras”
“Yo no te he dejado entrar”
“Sin embargo, todavía no me has echado.”
“¿Qué quieres?”
“¿Qué quieres tú? Esa es la pregunta”
“Muy bien. Quiero silencio”
“define silencio”
“abstención de hablar. Falta de ruido”
“¿Y con quién estás hablando?, ¿qué ruidos escuchas?”
La ballena cerró los ojos, y se sorprendió al no escuchar nada.
“sin embargo estás aquí, puedo entenderte”
Silencio.
“¿Puedes?
“Sí”
“¿y me escuchas?”
“No lo sé. Define escuchar”
“Prestar atención a lo que se oye”
“¿Quién eres?”
“Soy una ballena”
“eso no es cierto. Yo soy una ballena”
“Y, ¿por qué no puedo ser una ballena yo también?”
“¿tú te has visto?”
“Tu tampoco puedes verme. ¿Cómo puedes entonces decir que no soy una ballena si no me has visto?”
“Las ballenas no pueden no verse. Es imposible, somos uno de los animales más grandes que existen, si hubiera una ballena, yo la vería.”
“¿Por qué estás tan segura? Cierra los ojos e imagínate por un momento, que estás hablando con una ballena”
“Esque no estoy hablando con una ballena”
“Entonces, ¿con quién estás hablando?”
“Con una voz”
“eso es, con la voz de una ballena”
“Pero no puedo verte”
“Eso no tiene absolutamente nada que ver”
Continuará.