Me gustaría comenzar diciendo, que más que un microrrelato, esta es una carta de renuncia a todo lo demás. Una carta en la que explicaré muy detalladamente a lo largo de estas letras, lo frustrante que es la certeza de saberse escritor, y no serlo. ¿Es el escritor una persona que escribe? O, ¿es el ser escritor algo innato, que piensa que lo es aunque no lo haga? ¿Es el escritor aquél que consigue vivir de la escritura? O ¿es el escritor, como dijo Padura, tan sólo un infeliz masoquista?
Nadie escucha
el grito de las hojas,
hasta que llega el viento.
Cuando morimos
Muere también el viento
Y todos sus recuerdos
Tan solo gritan
las hojas extrañadas
mueren de dolor